SITGES XPERIENCE 2.013 (II)




    Tras una primera entrada en la que repasé diversos aspectos de esta edición de nuestro festival favorito, hoy me encargo de comenzar a analizar las películas que servidor y su churri vimos. Cabe decir, que así a bote pronto, cada año deben de proyectarse unas 200 películas. La elección siempre viene motivada por uno de estos aspectos, o por la mezcla de algunos o todos ellos:
  • Que te guste el director o el elenco.
  • Que te gusten la sinopsis y el trailer.
  • Que los pases de esas películas coincidan en los días que puedes ir.
  • Que no te hayas quedado sin entradas (excepto en los pases de Brigadoon o el Hort de Can Falç, ya que son gratuitos).

    En definitiva, que es un poco lotería. Así que tras unos años en los que habíamos tenido mucha suerte en la elección, este año nos hemos tragado una colección de mierdas infumables o de películas olvidables. Algunas han sido gratas sorpresas, pero en su mayoría, no hemos salido demasiado satisfechos. Y que conste que no es una crítica al festival. Como digo, salvo algunos estrenos que vas a tiro fijo, el resto suelen ser una lotería. Tengo claro que nuestra selección no es extrapolable al resto del festival. También es cierto que dado que mi tolerancia a la roña es elevada, y que he subido más veces a Sitges que mi churri, yo he disfrutado más de las diferentes proyecciones que ella.

   Y sin más dilación, vamos al lío.


LAS PELÍCULAS



DÍA 1
—Viernes 11 de octubre—



BYZANTIUM
Dos décadas después del clásico "Entrevista con el vampiro", Neil Jordan vuelve al universo vampírico con este film independiente y totalmente alejado tanto de la vertiente adolescente actual a lo "Crepúsculo" o de la mamporrera a lo "Underworld"; y eso que unas de las protagonistas es Saoirse Ronan, actriz de corte "crepuscular" y cara de eterno sufrimiento, protagonista de aquel truño llamado "The host" que adaptaba otra infumable novela de Stephanie Meyer.

    Clara —Gemma Arterton— y su hija Eleanor —Saoirse Ronan— son vampiras que pueden caminar bajo la luz del sol pero no brillan. Al contrario de lo habitual, Clara es la fiestera alocada y divertida, mientras que su hija adolescente —adolescente para ser vampira, porque ya tiene más de 200 años de edad—, siempre está seria, quiere estudiar y sufre por no poder encontrar a un amor al que explicar su secreto y un lugar donde vivir. Eso sí, es la mayor virtuosa del piano de todos los tiempos y solo mata a ancianos que hayan sido deshauciados en un hospital.
Viven como nómadas y subsisten del dinero que consigue su madre como prostituta. En un apartado pueblo, Clara iniciará una relación con un solitario y amargado propietario de un hotel —David Heap—, al que convencerá de que el dinero fácil vendrá si convierten el hotel en un prostíbulo de lujo, y Eleanor conocerá a un estudiante —Sam Riley— y se sentirá tentada de contarle su secreto.

   La película tiene muchas virtudes y se aleja del estereotipo de película de vampiros. Es lenta, el ambiente y la fotografía contribuyen a transmitir la melancolía y tristeza de los personajes y los actores interpretan con naturalidad sus papeles. Sí, también tenemos amor adolescente entre una vampira y un humano, pero nada que ver con lo que estáis pensando. En contra, las partes más dinámicas vienen de los flashbacks, en los que conocemos el original método de transformación de madre e hija (bastante terrorífico) y el sórdido mundo en el que vivían.
Sin embargo, lo que lastra el film es que Jordan ha tenido (o le han impuesto) que añadir una trama tópica hasta decir basta: la de la sociedad secreta de vampiros misóginos que persiguen a la pareja. Era innecesario y deja una sensación de déjà vu que jode bastante. Una pena, porque hasta el momento teníamos un drama introspectivo con ocasionales toques de terror bien conseguidos. Sin toda esa subtrama habríamos tenido una película de lo más original.

    Recomendable pese a todo.




THE COLONY
    A medida que me hago más viejuno me vuelvo más talibán, y hay cosas que ya no tolero. Cinematográficamente hablando, odio que me vendan la moto. Ya sabéis los cagarros que analizamos en esta página, así que mi grado de tolerancia es alto, pero es que engendros como "Supersonic Man" nunca se intentaron vender como una película seria que revolucionaría su género. Soy el primero que a una saga como "A todo gas" no le pide verosimilitud, mi suspensión de credibilidad es infinita y estoy esperando fantasmadas por doquier. Pero cuando vemos los cambios que ha supuesto "Star Trek" o "Prometheus" respecto a las sagas de las que proceden, y que se vendan la moto de lo que no es, pues me subo por las paredes.... pero bueno, no vengo a hablar de mi conocido antiabramsnismo. Este rollo viene a que "The colony" es de las peores películas que hemos visto este año, y sin embargo, de las que más he disfrutado. ¿Por qué? Porque es un espectáculo palomitero, con una clara referencia a otra película que mencionaré después, tiene un argumento y un desarrollo simple, interpretaciones limitadas sobre unos personajes planos y tanto la sinopsis como el trailer no engañan, por lo que te da lo que ofrece: entretenimiento para pasar el rato sin ganas de trascender en la historia del cine, eso sí, mostrando al menos en apartados técnicos unos valores de calidad altos.

    Así pues, "The colony" se situa en un futuro cercano. En él, se ha conseguido crear una serie de dispositivos similares a antenas gigantescas capaces de controlar el clima a voluntad. Años después el resultado ha sido el apocalipsis climático. El 90% de la humanidad ha muerto bajo los efectos de una segunda glaciación y los supervivientes viven en refugios subterráneos.
Dos bases en concreto mantienen contacto por radio hasta que una de ellas pide ayuda a la otra. Obviamente, sabemos que es una trampa, y que el grupo que vaya a investigar se va a topar con algo muy malito. Y punto. No se han matado mucho con la historia, ¿verdad?

    Briggs —Laurence Fishburne— dirige la base de los buenos; base en la que hay una norma inquebrantable: aquel que enferme (en esas condiciones un simple resfriado puede ser mortal para todos) tendrá que hacer una elección: que le peguen un tiro en la cabeza o ser expulsado de la base. Mason —Bill Paxton— es su mano derecha y la parejita de adolescentes Sam y Kai —Kevin Zegers y Charlotte Sullivan— están ahí para que deseemos su pronta defunción.

    La peli tiene todo lo que os podéis imaginar: una situación de supervivencia extrema en las que Briggs mantiene su oronda figura y Sam y Kai son jóvenes sanotes y para nada desnutridos con sus perfectas melenas de peluquería, una ambientación interior claustrofóbica y una exterior en tonos azules que transmite soledad y muerte y que no reniega, pese a contar con CGI's, del uso de maquetas a la antigua usanza, y un grupo de zombis/caníbales/infectados a los que no les afecta el caminar por la nieve semidesnudos a 50 grados bajo cero. La relación con "Fantasmas de Marte de John Carpenter" de John Carpenter (nunca dejará de hacerme gracia que la mayoría de sus películas se titulen con el añadido de su propio nombre) es más que obvia, tanto en el desarrollo como en el diseño de los villanos y de su líder en particular.
Otro detalle digno de mención sería el gran papel que realiza Bill Paxton. Pese a que su personaje salga poco y cumpla con el estereotipo de cabrón sin sentimientos, el actor lo borda y se come al resto de sus compañeros de reparto.

    Y para terminar, no puedo resistirme a comentar el hecho de que en ningún momento se paran a explicar lo del desastre climático ni el origen de los villanos (lo cual, puestos dar una explicación chorra, mejor que se lo hayan ahorrado) así como el lamentable a la par que casposo detalle de que Kai lleve años analizando las imágenes que envía el único satélite funcional (WTF?) intentando encontrar la tierra prometida donde hace calor, y que en el momento de mayor tensión de la película, Sam la encuentre en diez segundos. ¡Viva la coherencia!

    Lo dicho, espectáculo palomitero simplón que combina ciertos momentos casposos con otros de calidad.




UPSTREAM COLOR
    De tanto en tanto, uno debe enfrentarse a obras para las que no cabe más opción que admitir que el cerebro propio no está preparado para entender ciertos conceptos y situaciones. Es eso o despotricar hasta la extenuación contra todos los involucrados en la película, desde el jefazo máximo de la productora hasta los transportistas encargados de llevar las copias a los cines.

    En mi caso, hasta el momento, dos eran las películas sobre las que reconozco no estar preparado para entenderlas: "Inland empire" de David Lynch y "Gothic assassins" de Milos Twilight. Ahora debo añadir "Upstream color". Claro que podría despotricar como he dicho antes y comentar que es una PUTA MIERDA INFECTA, carente de toda lógica en su desarrollo, que no la entiende ni su puta madre y que su director y guionista se ha dedicado a cagar una gafapastada sin sentido. Y eso que tras el guión y la dirección se encuentra Shane Carruth, creador de aquella rallada de culto llamada "Primer" y ganadora en 2.004 del Gran Premio del Jurado en el prestigioso festival de Sundance.
Hay que admitir que "Primer" ya era bizarra de cojones, pero como todo el mundo sabe, si a un guión le añades ninjas, dinosaurios, robots o viajes en el tiempo, forzosamente saldrá algo bueno —en este caso era esto último— y ese debut acabó siendo bastante interesante. Por contra, "Upstream color" es... es... venga vale, diciéndolo de manera educada... me supera.

   A ver, la sinopsis sería algo así: un estafador —Thiago Martins— compra una rara variedad de orquídea azul y las planta en su jardín. Al cabo de un tiempo, si escarba la tierra donde plantó las flores, se encuentra con un montón de gusanos. Dichos gusanos tienen el poder de confundir y dejar a la persona que los ingiere totalmente sumisa y alienada. El estafador secuestra a Kris —Amy Seimetz— y tras obligarla a tomar uno de los gusanos, se aprovecha de ella y la arruina, haciendo que saque todo el dinero de sus cuentas corrientes.
A punto de enloquecer, Kris conocerá al compositor —Andrew Sensenig—, extraño tipo que se dedica a grabar sonidos de la naturaleza, el cual extraerá el gusano de Kris, que ahora mide como tres kilómetros y está por todo su cuerpo. ¡Ah! y luego implantará el gusano a una cerda.
Posteriormente Kris conocerá a Jeff —el propio Carruth—, atractivo y solitario ejecutivo que también fue sometido al mismo experimento. Ambos iniciarán una tormentosa relación marcada por intentar conocer qué les ocurrió y los continuos cambios de humor y de comportamiento que a modo de secuela les ha dejado el puto bicho.

    Si lo miramos técnicamente, la película exhibe una imagen, fotografía y sonido sublimes, aunque me temo que esos no son los parámetros por los que se ha regir el interés de una película. En todo caso valdrían para una película porno. Pero también es cierto que la multitud de detalles que en un primer visionado se pierden, impide no entenderla bien. El problema es que si a un desarrollo confuso le añades un tempo lento, ausencia casi total de diálogos (aunque pese a eso, el trabajo interpretativo de Seimetz y Carruth es excelente) y un aburrimiento desesperante, ver "Upstream color" por segunda vez es mucho más doloroso que suicidarse bebiendo lejía hirviendo o escuchando en bucle la discografía de Pitbull.
No obstante, alguien la ha visto varias veces y se ha atrevido a teorizar sobre ello. Sus conclusiones las encuentro lógicas y coherentes; lo que no acabo de comprender aunque sea digno de elogio, es que haya sido capaz de verla tantas veces y haber sido capaz de establecer su propia teoría. El susodicho artículo puedes leerlo aquí.

    No es que le tenga alergia al cine experimental, de hecho soy el primero que flipa con "Pi. Fe en el caos", pero incluso algo tan arduo de ver como ésta o la mencionada "Inland empire" mantienen una intriga, un misterio a lo largo de todo su metraje, aunque después no tengas claro de qué va o qué está sucediendo. Aquí no pasa eso ni de coña.






DÍA 2
—Sábado 12 de octubre—



MEMEME NO KURAGE
    Conocida fuera de Japón y publicitada por el festival como "Jellyfish eyes", "Mememe no kurage" inaugura —a falta de precedentes que servidor conozca— una nueva categoría: la caspa infantil.
Bajo la dirección de Takashi Murakami y guión de Yoshihiro Nishimura que adapta una historia del primero, la película es hablando en plata, la versión en carne y hueso de "Pokemon". Niños repelentes, villanos absurdos, desarrollo aún más absurdo, trama imposible, efectos especiales infográficos sólo un poco por encima de The Asylum (pese a que la interacción bicho virtual-actor real es fantástica) y algunas interpretaciones forzadas es lo que nos vamos a encontrar; pero también sobredosis de ternura y entrañabilidad, bichos adorables, peleas a lo "Matrix" y referentes culturales tanto japoneses como extranjeros —"Mi vecino Totoro" o "Donde viven los monstruos"—.

    La sinopsis es esta: el niño Masashi —Takuto Sueoka— se traslada con su madre a una pequeña villa a iniciar una nueva vida, donde vive el hermano de ésta —Takumi Saito—, a la postre científico jefe en una ultrasecreta base del gobierno. Masashi descubre que entre todas las cajas que se ha colado un pokemón F.R.I.E.N.D. (no recuerdo qué significan esas siglas, sorry), una especie de bichito adorable, que vuela, practica artes marciales y se pirra por la bollería infantil. El primer día de escuela Masashi flipa porque todos los niños tienen uno, al cual controlan con una especie de smartphones. Poco después se descubre que una especie de secta de malosos han obligado al tío de Masashi a crear las criaturas y su dispositivo de control. Como todos los niños son crueles, resulta que han desarrollado una liga de combates ilegales a muerte (bueno, no mueren, sólo se quedan sin energía y retornan a su dispositivo de control) y cada vez que las criaturas realizan algún acto malo, una energía negativa se almacena en la base ultrasecreta de los malosos, los cuales quieren abrir un portal dimensional con el cual traer al pokemón definitivo: ¡¡Pikathulhu!!

    Lo dicho, carne de BlogCaspa y que no os extrañe que la destripe en breve.




FROM ROMERO TO ROME: THE RISE AND FALL OF THE ITALIAN ZOMBIE FILM
    Primer documental de unos cuantos que vería a lo largo del festival y enmarcado dentro del Brigadoon. Ante una audiencia numerosa, el escritor y articulista Calum Waddell en persona presentó en el escenario del Escorxador este documental que ha dirigido, y del cual no os ha de engañar su escasa duración de 60 minutos, dado que el interés y cantidad de información que transmite es alta.
Partiendo del clásico "Nueva York bajo el terror de los zombies" de Lucio Fulci, Waddell y el resto de entrevistados (entre ellos el gran Luigi Cozzi) hablan del auge del género en Italia. Asimismo, el documental centra una buena parte de su metraje en analizar el fenómeno del exitoso montaje italiano de "Zombi: el amanecer de los muertos vivientes" de George Romero a cargo de Dario Argento y las diferencias con el original americano.

    Interesante para amantes del terror europeo subgénero comecerebros.






ANIME MIRAI 2.012
    Esta película, formada por cuatro cortometrajes independientes, es un proyecto organizado por el gobierno japonés en colaboración con la J.A.N.I.C.A. —Asociación de Creadores de Animación Japonesa—, a través del cual cada año se financian a cuatros estudios japoneses de animación para que produzca un corto de anime contratando en prácticas a jóvenes animadores japoneses. El loable objetivo del proyecto es crear cantera en la industria del anime. Vamos, igual que en España que se apoya tanto a la cultura. Y se supone que Japón acaba de sufrir un desastre nuclear.

    Los cortos responden a los títulos de “Puka puka juju” —dirigido por Hiroshi Kawamata para The Answer Studio—, “Shiranpuri” —Shinpei Miyashita para Shirogumi—, “Wasurenagumo” —Toshihisa Kaiya para Production I.G.— y “BUTA” —Kazuhide Tomonaga para Telecom Animation Film—. 
"Anime Mirai 2.012" venía con el Gran Premio en la categoría de cortometrajes del SICAF 2013 bajo el brazo, uno de los más prestigiosos certámenes de animación del mundo, celebrado el Corea del Sur el pasado julio, así que el interés por verlo era más que evidente, lo que se deduce por el gran lleno que tuvo el cine Retiro para su pase.

    Diferentes estilos de animación y de temáticas, destacaría los dos primeros: "Puka puka juju", por ser una colorista y preciosa fábula fantástica muy en la onda de Hayao Mizazaki y “Shiranpuri”, por tratar el espinoso asunto del acoso escolar en toda su crudeza haciendo uso de un tipo de animación más experimental.

    Por cierto, es obligatorio señalar la cagada de la organización de la sala al encender las luces y abrir las puertas de salida en los créditos del tercer corto... quedando un cuarto por proyectarse. Al apagarse de nuevo la gente volvió en tromba, pero todo y con eso, bastantes butacas quedaron vacías de asistentes que salieron muy deprisa y no se enteraron de que la proyección continuaba, habiendo perdido una parte del coste de la entrada sin disfrutar del espectáculo.





BLACKFISH

    Gabriela Cowperthwaite dirige este documental de cuya proyección creo que todo el mundo salió profundamente conmovido a la par que asqueado. Antes del visionado se pasó un anuncio de una ONG en el que participan diversos famosos españoles. Una de las frases que alguien menciona en el anuncio viene a ser una especie de resumen del documental: "¿sabías que los delfines no sonríen porque sean amables o simpáticos, sino porque esa es la forma que tiene su mandíbula?"

    Tomando como base la muerte de Dawn Brancheau (una de las mejores entrenadoras de orcas y delfines del mundo) a manos de la orca a la que entrenaba, Cowperthwaite nos cuenta la historia de dicha orca asesina, llamada Titikum, desde que era una cría y fue capturada y separada de su manada en Islandia para servir como atracción en el parque Sea Land canadiense y posteriormente en el célebre Sea World de Florida. Mediante el testimonio de ex entrenadores de Sea World se habla de los ataques y muertes que que ha ocasionado Titikum, sus crías y otras compañeras; pero en ningún momento se acusa al animal y ahí está la clave del documental: los testimonios (apoyados en algunos videos espeluznantes) denuncian a un sistema de que hace vivir en cautividad a animales de cinco toneladas y seis metros de largo en piscinas de tamaño ínfimo, con el estrés que ello conlleva, y además obligándoles a repetir ejercicios para deleite de los espectadores, y con continuas peleas entre ellos de las que no pueden escapar por no encontrarse en mar abierto. También se denuncia a las autoridades de estos parques ya que siempre acusan a los entrenadores de haber realizado mal su trabajo cuando hay un accidente o una muerte (en algún caso sí puede ser así) y no admitir que el problema se halla en la existencia de esos parques acuáticos y ese tipo de espectáculos

    "Blackfish" también analiza el hecho de hasta qué punto los entrenadores y empleados de estos parques tienen su cerebro lavado en cuanto a las ventajas que supone el cautiverio de estos animales (como que se cite siempre que el tiempo de vida de una orca en cautividad es superior al de la vida en libertad debido a los cuidados veterinarios, cuando la realidad es que en libertad doblan el tiempo de vida).

    Por cierto, en el documental no dejan muy bien al Loro Park de Tenerife. De visionado obligado no tan sólo para los amantes de los animales, sino para cualquiera que desee el exterminio de la humanidad, porque es lo que dan ganas de que pase tras verlo.




ESCAPE FROM TOMORROW
    Por norma general odio los neologismos que no se traducen del inglés, pero al pensar en esta película me viene uno a la mente: hype. O sea, todo el mundo habla de esta película y hay que verla. ¡Oh Dios, mi vida no será lo mismo sino la veo! Y es que en efecto, todo frikazo que se precie de serlo debía de verla ya que como muy bien leí en alguna parte, es el grano en el culo de Disney. Básicamente se trata de un equipo que ha rodado una película de suspense en B/N en DisneyWorld sin pedir permiso, rodando en zonas comunes y en otras de acceso prohibido a turistas, y supongo que el hecho de que un equipo de ilusionados cineastas cometan un acto ilegal en el seno de una corporación mafiosa es algo que al ciudadano de a pie le gusta, de ahí el interés por verla. Si a esto le añadimos la mejor carátula promocional que se ha hecho en los últimos años (puro arte ochentero) y la película se presenta en Sundance, pues ya está, tenemos todos los alicientes para que sea un éxito de taquilla.
Respecto al festival mencionado, parece que todo lo que se presente en él sea una maravilla. Es cierto que tal vez sea el festival de cine independiente más serio y prestigioso que existe, pero su jurado y la organización que seleccionan las películas son seres humanos que pueden tener un mal dia, y en esta ocasión tuvieron el peor día de toda su puta vida.

    El hype de los huevos se ido modificando hasta decir que Disney no sale muy bien parada en la película; de hecho el trailer no hace más que apuntar a la posibilidad de que más que estar en un mundo mágico y maravilloso, estás en una pesadilla... y bueno, no le falta razón, ya que todo el mundo sabe que los payasos son seres del Averno y la voz de Mickey Mouse fue concebida con el único fin de poner de los nervios al que la oye. Pero ni hype ni hipo ni mierdas, estamos ante la MAYOR BASURA de este festival. Sí, "Upstream color" debe de ser "Ciudadano Kane" comparado con esta basura, que no sólo es una gran mierda, sino que es una de las cosas más aburridas que he podido ver. Joder, al menos cualquier cosa que involucre a JJ Abrams y sus amigos guionistas será más entretenida que esta cosa. Hmm, vale, retiro el ejemplo ya que la vergüenza ajena y los agujeros de guión son constantes en los proyectos de la familia JJ y no hacen más que acortar la vida del que los ve. En todo caso diré que cualquier truño que salga de la factoría de The Asylum no sólo será más entretenida, sino mejor película a casi todos los niveles.

    Volviendo a la película, decir que su argumento va de una familia que visita DisneyWorld. En un par de ocasiones la familia coincide en algunas atracciones con un par de turistas francesas de las que podrían aparecer en cualquier volumen de "Barely Legal". En un momento dado los dos niños se pelean porque cada uno quiere ir a unas atracciones diferentes, así que para que no den por culo, los padres se separan para llevar a cada niño a donde quiere. El padre y su hijo volverán a encontrarse con las francesas y así se inicia una especie de flirteo/caza y captura de hora y media, un coñazo interminable en el que el padre sigue a las chicas sin hacer caso a las peticiones de su hijo.
En medio de todo ello tenemos una escena nada más empezar en que la familia (antes de separarse) entra el el túnel del terror y el marido empieza a ver y oír cosas raras. También tenemos una escena bizarra dentro del Epcot Center y una infidelidad del marido con una MILF que conoce en una zona infantil.

    La película está muy bien rodada, y si bien hay momentos en que para la dirección del parque podría colar cómo alguien que está grabando a otra persona para tener un recuerdo de las vacaciones, hay escenas que han tenido que requerir de varias cámaras, trípodes y tal, vamos, un equipo que una familia de turistas no va a llevar encima; por tanto, el tema de grabar sin permiso queda un poco en entredicho. 
A nivel argumental estoy convencido de que pueden extraerse muchos detalles al estilo de "Upstream color", pero no hay nada peor que una película que en su 75% conste de metraje inútil en el que no sucede nada, que el 25% restante que suceda algo sea incomprensible (al menos en un primer visionado) y que la tan cacareada crítica a Disney sea inexistente.

    Puede que algún día me anime a revisionarla, pero muchas ganas no hay y el tiempo no sobra, así que me resulta más atractivo ver las novedades que The Asylum vaya presentando cada año.




CONTINUARÁ...

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