Mostrando entradas con la etiqueta puta mierda. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta puta mierda. Mostrar todas las entradas

GRAVITY



  • Título original: “Gravity”.
  • Título en español: "Gravity".
  • Director: Alfonso Cuarón.
  • Guión: Alfonso Cuarón, Jonás Cuarón y George Clooney.
  • Cast: Sandra Bullock, George Clooney, Ed Harris, etc.
  • Año: 2.013.
  • Especialista de BlogCaspa que se ha atrevido a analizar este ñordo: Stanley Chapelin.







    Sin duda, este es el momento perfecto para publicar este artículo, dado que hoy toca hablar de la clara triunfadora en la reciente edición de los Oscar de Jóllibu. Y como de todo ha de haber en la viña de nuestro Señor DIOS WHEDON, pues no me duelen prendas al poner a parir lo que para mi es el mojón más sobrevalorado de los últimos tiempos y que ha gustado a todo el mundo, inclusive a los compañeros de este santo blog (ruego no me despidáis por tamaña afrenta, ¡pardiez!).
Y es que señoras y señores, no voy del palo talibán de la corrección científica (no como el experto aquel que exigió —¡y consiguó!— a James Cameron que en la edición especial en Blu Ray de "Titanic" se modificase el cielo nocturno para que las estrellas estuvieran en su posición correcta), pero una película en la que se ignora algo tan elemental como esto no puede ser buena ni de coña:


    Es cierto que en ningún momento han de ir a la estación espacial internacional, sino a sus homónimas rusa y china, pero para el caso es lo mismo. En fin...


"GRAVITY: SE PONE GRAVE LA COSA"

    Veréis, desde que tengo a la peque por casa, dispongo de menos tiempo para hacer según qué cosas (cosas que casi siempre tienen relación, en mayor o menor medida, con la vagancia). No quiere decir que no pueda, sino que ahora tengo que elegir. En el caso del cine, mi última elección ha sido "Gravity".
Sí. Sandra "Bullocks", George "Decaffeinato Lungo" y "El Otro".

    Cagada lorito.

    Y ha sido verla y pensar que, o escribo esto aquí y ahora, o mi escroto implotará y se convertirá en antimateria... o algo por el estilo. Así que he aparcado mi post sobre "Emergo", que será más largo y más cabrón, porque la película lo vale, y paso a miccionar directamente sobre esta multipremiada y poco probable aventura de astronautas americanos. 

    He de ser sincero: lo cierto es que yo veo astronautas y "cosas espaciales" en el cine y se me va la olla y tengo que verlo. No hay criterio. ¿Y con qué me encuentro? Pues que Hollywood no ha tenido suficiente con décadas de intentar hacernos comulgar con ruedas de molino, que van y nos plantan esta plasta de puta madre.

    Achtung! A partir de ahora spoilers y todo eso.

    Lo primero que te dejan claro es que en el espacio hace un frío del copón y además no se oye nada. Pero ná de ná (colecta para enviar al cojonero de mi vecino de abajo a patearse la estratosfera YA). Y en esto que Sandra "Miss Agente Fifí" Bullock es ahora doctora, y por algún motivo de nauseabunda explicación, acaba formando parte de una misión de varios kilozintillones de dólares para subir al espacio a reparar la tarjeta gráfica del telescopio Hubble.
Vale. Detengámonos aquí un momento: DOCTORA Y HUBBLE. (I beg you pardon?) Pues eso.

    Total, que la tipa está arreglando un cacharro súper-tecnológico de última generación, lo cual básicamente consiste en seguir pasos harto conocidos (aunque utilizando palabros algo más "asesorados"); a saber: 
  1. APAGAR Y ENCENDER, ESPERANDO UNOS SEGUNDOS A QUE LA ELECTRICIDAD SE VAYA DEL TODO, POR SUPUESTO. 
  2. SACAR LA PIEZA EN CUESTIÓN Y SOPLARLA O EN SU DEFECTO, DADO QUE LLEVAN CASCO, MENEARLA UN POCO EN GRAVEDAD CERO ANTES DE COLOCARLA DE NUEVO EN SU RANURA.
  3. APRETAR LOS TORNILLOS. 
Con la consabida respuesta técnica cuando todo lo anterior falla:
  1. EL FALLO VA A SER DE LA PLACA BASE, ESO VA A HABER QUE PEDIRLO A LA CASA Y SON MÍNIMO TRES SEMANAS.
    En serio. Tengo un colega que arregla los ordenatas de sus amigos con más solera, y se viene a casa en su coche.

¿Por qué no puede hacer esto una doctora? Si total, muchas operaciones parecen más un capítulo de "Bricomanía" que otra cosa.


    A todo esto, George Clooney se pasea de un lado a otro con una cafetera en la espalda, por fuera de la lanzadera, escuchando country en su iPod y explicándoles anécdotas chorras a los de Houston. Al parecer, su único objetivo es romper el récord de vuelo espacial de un astronauta, lo cual a nadie le importa un bledo, todo sobre un fondo 3D a lo Google Earth muy molón. Eso la peli sí lo tiene: un fondo de pantalla de la leche, ideal para el escritorio del Güindous. 
Indicar de paso a los de la LOGSE que Jorge el Curioso va "de un lado a otro de la lanzadera" porque en el espacio no existen ni el arriba, ni el abajo, ni la Gravity (que os digo ya que no es una DJ ibicenca)… El caso es que aun así, puedes ingeniártelas para irte a la quinta mierda forever and ever chugueder con tan solo un cuesco mal aislado, y eso es lo que pasa, más o me… ¡Ah! Se me olvidaba. Hay un tercer astronauta, un hindú o algo así, cuyo propósito es hacer el imbécil, aún más si cabe, que los otros dos. Y eso que se esfuerzan por puntualizar que los inmigrantes tienen cabida en Harvard porque USA es la tierra de las oportunidades.

    Venga vamos, que nos vamos.

    ¿Y quién es el enemigo por antonomasia de los Amerrikano?: ¿McDonald’s? ¡NO! McDonalds no es más que una forma lenta e inexorable de invasión global subrepticia. Killing us softly with Big Mac...

    No.

    El enemigo de la segunda nación más importante del mundo —después de China— es ¡RUSIA!

    Y es que los muy hijos de Putin han lanzado un pepino desde la Madre Patria y han hecho estallar en pedazos uno de sus satélites espía, uno de esos que los Amerrikanos aseguran no tener, porque prefiere gastar su dinero en un paello y un San Miguel en La Ramblo de Barselowna.
Así que ahora una lluvia de pedazos de metal incandescente giran, y giran, y giran, y giran alrededor de la tierra… en sentido contrario al que deberían hacerlo, según un astrónomo reputado de la NASA se ha apresurado a puntualizar. Pero no hay problema, porque según Houston, que sudó de Tom Hanks en su momento, tiene claro que el espacio es muy grande y que los tres mosqueteros están muy lejos. 
Pero en esto que Houston se percata (tarde) de un "ligerísimo pero craso error" de cálculo de varios miles de kilómetros.

    Es de ser inútiles. Es decir, que toda la morralla comunista se dirige directita hacia el Hubble y hacia nuestros amigos: la doctora que en lo más íntimo prefiere Chili, el vaquero espacial al que todo se la trae al pairo y el pollo hindú, que sigue haciendo el gilipollas bollywoodiense a costa de los contribuyentes y gritando "yujuu" como un tonto de manual.
Y claro: ¡Patapam! Tragedia al canto. Todo estalla en pedazos. El indio a tomar por culo, George desaparece para desasosiego de sus fans, y Sandra Bullock se aleja dando vueltas en dirección al Sol, para regocijo del resto de los presentes.

    ¡Angustia! ¡Terror! ¿Porque va a morir? ¡¡NO!! Porque no se va a librar del plasta de Clooney. ¡Y eso que ya le ha dejado claro que no le va el rollo madurito! ¡Pulpos en el espacio! Qué ascazo. No será ni la primera vez, ni la última que Ocean intentará llevársela a las Vegas en su jet pack. Qué digo yo: ¿cómo se lo montarán los astronautas? ¿Sucederá lo mismo en Marte? ¿A quién carajo le importa?
    
    Sigamos. Clooney rescata a Bullock, la cual ha estado dando vueltas a toda velocidad al menos cinco minutos sin potar ni desmayarse y debe de estar ya a cien kilómetros de distancia (realismo al poder), y ambos se van atados por una cuerda en plan excursión de EGB al museo local, de regreso a la lanzadera, que está peor que el buga de Farruquito. ¡Malditos Rusos detractores de los Gais! ¡Mirad cómo nos habéis dejado el cohete! Os odio, os odio y os odio, como Obama tres veces lo digo, porque de tres en tres los discursos calan.

El mejor momento de la película.


    Al astronauta hindú le falta media cara, ya que la otra media está incrustada en el tubo de escape del satélite ruso, cuyos pedazos, pequeño detalle, van a volver por el mismo sitio por el que lo hicieron la última vez, como el sexo anal pero en cirílico. Dos y dos son cuatro en el marcador de pulsera de los astronautas, que aparte del iTunes tiene calculadora y calendario estelar. Y en nada calculan que si los pedazos van a una velocidad uniformemente acelerada igual al radio de la tierra, dividido por tiempo y elevado al huevo de Pi, tardarán una hora y media exacta en volver a limpiarles la piñata. Solución: me queda spray de sobras para irnos a la estación espacial rusa, que está P E R F E C T A M E N T E alineada ahí enfrente. Que en nada nos plantamos allí y nos ponemos moraos de vodka. En serio. Esta parte sale así como la cuento. Increíble. Y ese es el tipo de tío que pilota un transbordador espacial, señoras y señores.

Tía, habla un poco que se me ha gastado la batería del iPod y el que se va a dormir soy yo.


     En este tramo de aburrimiento supino around the world, viene el momento "construyendo el background de un personaje": Sandra, astronauta accidental, médico de guardia y reparadora de Hubbles, resulta que tenía una hija que murió trágicamente tras resbalar en los escalones de la entrada del colegio, separando fatídicamente los hemisferios de su infantil testa. Que yo soy Clooney y le digo: trágico no es el adjetivo correcto en un caso así. Clooney no hace eso, sino que obliga a la chati a hablar sin parar para evitar que se desmaye, cuando lo más lógico en esa situación sería cerrar la bocaza y AHORRAR OXÍGENO. Pero no pasa nada, total, si la estación rusa está ahí al lado.
Ergo: Sandra está toda rota por el tema, como si no tuviese bastantes problemas, y probablemente se echa la culpa de todo, porque en alguna ocasión se ha demostrado que la estupidez es congénita. Algo he leído por ahí, pero no debe uno creerse todo lo que circula por Internet. El caso es que la tipa deja claro que su vida desde entonces (hace un tiempo de lo de su hija), ha consistido básicamente en ir a currar y luego en hincharse a conducir. A CONDUCIR.
Perdonen, pero un ignorante como yo no deja de preguntarse cómo alguien que no ha hecho ejercicio en años, y que además parece tener algún tipo de trauma psicológico de cierta envergadura, ha logrado, tras un periodo de tan solo seis meses, llegar a participar en una misión espacial, cuando siempre se nos ha vendido que los que logran llegar a astronautas son tan solo unos pocos elegidos entre Los Mejores, Más Aptos, Más Atléticos y Más Todo del mundo. ¿Y luego resulta que la chavala de la Óptica Holandesa de mi barrio podría subir al espacio a cambiarle las lupas al cacharro ese? ¡Venga, va! Y no solo eso, es que me caliento: que luego resulta que llegan a la estación rusa y el bebe-sin-sed se sacrifica por ella. El tío con el mayor ego del sistema solar deja que se salve una suicida en potencia. Claaro, What Else? Bueno, "que se salve"... ¡Ja!: la deja en una estación orbital abandonada (¡otra vez los rusos, encima cobardes!), al borde del colapso y con todos los mandos en ruso. Y luego se pira a flotar por ahí. ¡Hace falta ser cabrón! Pero con lo que no cuenta Clooney es con que Bullock sepa ruso (y latín si me apuras) y leyendo los manuales a capón, la moza se aprende cómo funciona todo.

    Detalles nimios: El pelo de Sandra Bullock no flota en gravedad cero y los rusos tienen trajes espaciales de chichinabo hechos a medida para ella.

No faltarán los gafapastas de turno que vean en la foto anterior y en esta algo en plan cordón umbilical y renacimiento. ¡Que no es un feto, que es sólo una tía descansando en gravedad 0! (Por cierto, ¿ya he dicho que no le flota el pelo?)


    Todo se acelera: La estación rusa se incendia y Bullock debe poner pies en polvorosa.
  
    Siguiente parada: la estación china, de nuevo P E R F E C T A M E N T E alineada con la rusa. Vuelven los cascotes y entre ellos viaja la mitad que faltaba de la cara del hindú, para que pueda decirle a sus primos de Nueva Delhi que ha salido en una peli sin apenas tener que bailar.

    Mientras tanto, Sandrita vuela que te vuela hasta la estación china, y por el trayecto tiene una epifanía en la que sale ¡George Clooney! ¡OTRA VEZ! ¡Bebiendo vodka!¡ Pero qué tío más plasta! Le dice algo en plan "tú vales mucho, nena", y se pira. ¿Por qué, Señor, por qué? ¡Con la de pelis que hay por ver! Por cierto, que la visita de Clooney le salva la vida, puesto que consigue sacar la fuerza interior que había perdido minutos antes, y por la cual se iba a dejar morir convirtiéndose en cubito de hielo con tetas.
Eso sí, Sandrita no deja de pasar frío puesto que los dueños de la chabola han dejado la calefacción apagada y ha de embutirse en un traje espacial ruso, hecho a base de un mono de trabajo de Talleres Artemio, guantes de cocina de Hacendado y casco "quitamultas" con visera. Dan pena los rusos con esos trajes, teniendo en cuenta que en el espacio están a menos doscientos y pico bajo cero... ¿De ahí que tengan vodka? Yo lo dejo ahí. Y como dijeron antes, nadie puede oír tus gritos… excepto un radioaficionado chino con un walkie-talkie. 
En serio.



    Y tras esto, finalmente llegamos a la estación china, en la que la niña se cuela con una facilidad pasmosa. La experiencia es un grado y ella lleva haciendo lo mismo toda la santa noche. En la estación asiática no queda ni Ming y además los chinos, que son muy suyos para dejar sus cosas, han decidido estrellarla contra la Tierra. 
No pasa nada. Sandra Bullock TAMBIÉN sabe interpretar el chino, aunque esta vez a un nivel básico, hablado y escrito. Salta a la cápsula de escape que los chinos han dejado libre, imagino que por si a algún compatriota y miembro del partido le diese por pasarse a tomar unos fideos en el último momento. La Bullock pulsa los botones al tun tún y logra aterrizar.
WAIT A MOMENT!!! Cómo no, si hasta ahora el argumento ha sido inexistente y lo único que hemos visto han sido F/X a mogollón, 3D exagerado y acción idiota, el final debía ser apoteósico. Pues sí. La Bullock aterriza en el fondo de un lago un poco antes de que su cápsula se desintegre. Al abrir la escotilla empieza a entrar el agua rápidamente y se ve obligada a salir, pero como el traje pesa un huevo casi se ahoga. El espectador sufre que te cagas, puesto que ve que le cuesta mucho quitárselo. Para colmo debe de estar a cincuenta metros bajo el nivel del mar. Casi sin fuerzas, consigue nadar hacia al exterior, y ¡oh! sigamos con la suspensión de credibilidad, ha caído en un lago a dos metros de la orilla. Luego se come el barro en plan Papal y sonríe porque la gravedad le impide levantarse. Gran momento. Guiño monguer al espectador. ¡De ahí el título, chavales! eh? Eh? EH?



    Y luego se pira a vete a saber dónde, sin ser consciente de lo que supone para algunas mujeres de su edad la gravedad. Pues me parece una falta de respeto. 

    Ved otra cosa, en serio os lo digo.


Joder, me voy a cagar en tó lo que se menea. ¡¡A ver quien va a limpiar esto ahora!!



PD: Ha sido imposible resistirme a incluir este video.



THE ISLAND (SITGES XPERIENCE 2.011 IV)






  • Título original: "The island"
  • Director: Kamen Kalev 
  • Guión: Kamen Kalev, Stefan Piryov
  • Cast: Laetitia Casta, Thure Lindhardt, Boyka Velkova, Russi Chanev, Mihail Mutafov
  • Año: 2.011
  • Especialista de BlogCaspa que se ha atrevido a analizar este ñordo: Albert Sanz







    Aclaración antes de empezar con el artículo.
Se supone que el análisis al completo de una de las películas visionadas en el pasado festival de Sitges debe corresponder a la película galardonada con el Premio Blogcaspa a película más casposa. En este caso fue "StarCrash: choque de galaxias", pero Dani ya la analizó —crítica aquí—. Podría haber sido entonces cualquiera de las siguientes nominadas, como "Hobbo with a shotgun" o "Decapoda shock", pero por el momento no tienen distribución legal ni ilegal, y para hacer un análisis concienzudo requiero verlas de nuevo y no tirar de memoria. La otra posibilidad era destripar "S.O.S. Invasión", pero tal y como expliqué en la tercera entrada, ya la analizó Paco fox en Vicisitud y Sordidez y además de repetir la idea, no se puede superar ese magistral artículo. Por tanto, he tenido que pasar a la película que más me ha impresionado (por lo malo) de todo lo visto en el festival. Atentos, que llega el cine de autor casposo.

    Lo admito, soy un cabrón, porque sólo puedo aplicarme ese apelativo al haber escrito este artículo. De hecho, por una vez no voy a recomendar una película que analizo; pero claro, eso no obra en descargo mío ya que sin duda, seguro que a algún lector le picará la curiosidad y querrá verla. La película en cuestión es un drama introspectivo. Cine indie también, supongo. O sea, de bajo presupuesto. Eso no implica que esté mal hecha -al menos en su apartado técnico- pero no hay muchas localizaciones y sólo hace falta un extra para una escena en la que el protagonista se lanza por un acantalido al mar. Vamos, que la peli es barata pero porque la historia no da para gastar mucho dinero, a no ser que sí tuviera un alto presupuesto y todo fuera a parar a las grandes dosis de coca que los guionistas tienen que haber ingerido para parir este engendro.


 
    A ver, Kamen Kalev es un director que ganó algo en un festival de Cannes por su primera película y entre el público gafapasta europeo está muy bien valorado. El co-guionista supongo que también irá del mismo palo… y en fin, que no me apetece investigar mucho. La película es un drama búlgaro-suizo y su principal atractivo (pajillero of course) es ver a Laetitia Casta. Lo cierto es que no lo hace mal, ni ella ni el resto del elenco, pero no negaré el hecho de que molaba más en “Asterix y Obelix” en donde al menos lucía escotazo. No es del tipo de película que uno pensaría encontrar en este blog, pero tiene el giro de guión más estúpido y bizarro de la historia. Al llevar tres cuartas partes de metraje ya odiaba a mi churri por haberla seleccionado, a la organización del festival de Sitges por haber programado esta bazofia y al tal Kamen Kalev por existir. Pero entonces... ¡chachán! Todo el cine comenzó a reír, servidor incluido. No creo que fuese por ver algo realmente divertido, sino porque el cerebro de todos los asistentes se puso en modo defensivo: era eso o sufrir un colapso y acabar todos vegetales.



    La historia comienza con el protagonista, Daneel, sentado en un bar escuchando a Alejandro Jodorowsky (el chico tiene amistades raras). Por supuesto, no entendí un carajo de lo que dijo. Luego se le ve en su oficina parisina mirando con melancolía por la ventana y con cara de no sentirse ni realizado ni a gusto con la vida. A continuación va a comer con su novia Sophie y el padre de ésta y los dos machos alfa acaban discutiendo sobre política. Tras finalizar la discusión la pareja se dirige al aeropuerto ya que Sophie tiene una sorpresa: dos billetes para Bulgaria. Daneel se pone muy borde, no quiere ir allí, aunque al final claudica. Una vez en Bulgaria un deficiente mental vestido con chándal, gorro, gafas enormes y una bolsa de supermercado (todos estos datos serán relevantes más adelante), les pide tabaco y Sophie flipa al escuchar a su novio hablar en un perfecto búlgaro. Éste confiesa haber nacido en Bulgaria (varios años juntos y ella no sabía nada, vaya tela) y ante los conocimientos geográficos que pueda tener Daneel, Sophie le pide que decida el destino siguiente. O sea, Sophie escoge ir de vacaciones sorpresa a un país extranjero y sólo reserva billetes de avión, ni hotel ni nada. Mola, es lo más lógico. Daneel sugiere ir a una islita de mierda en la que sólo habita un matrimonio y que llevan el único bar, de mala muerte, por cierto, y los únicos apartamentos, y un tipo que cultiva tomates para hacer y vender su salsa, y que entre frase y frase ríe de forma estúpida. Aparte de estos hay unos currantes que vienen a cenar y emborracharse cada noche y luego se marchan de la isla.

Me engañaron. Yo estaba dando una conferencia sobre la 
relación entre el estrés laboral y el pudor de peerse en público 
y resulta que mi discurso aparece en esta mierda de película.


    En los primeros días todo lo que sucede es idílico: la pareja folla dentro del agua en la playa (bonito culo el de la Casta), ven los parajes de la islita que es lo bastante atractiva y grande como para hacer turismo por ella durante unos cuarenta y ocho minutos como máximo y él comienza a sentir una cierta atracción por la mujer del hotel-restaurante. Al menos eso pensaba yo, ya que Daneel la defiende una noche de uno de los currelas alcohólicos y se ve cierto feeling entre ellos. ¡Y encima la mujer está hecha toda una MILF! Una mañana, Daneel ve a uno de los trabajadores flotando ahogado en el agua, lo hace saber a los habitantes de la isla y cuando llegan a la playa no hay nadie. Por supuesto, la preocupación de él dura cinco minutos y la chica sin ningún motivo empieza a rallarse por el hecho de que a nadie le importe que puedan haber asesinado a alguien. ¡Qué raras son las mujeres! Así pasan varios días, ella se agobia todavía más y él confiesa que la MILF en verdad es su madre y que lo abandonó siendo un bebé. Le pide unos días más para resolver las cosas, pero ante el hecho de que Daneel se dedica a contemplar el universo y no investigar nada se marcha.

   Daneel pasa los siguientes días caminando por la isla, retozando en la tierra de un descampado, caminando entre pececillos en el río, intentándose suicidar lanzándose desde un acantilado, nadando hasta quedarse sin fuerzas en el mar, escuchando los raros monólogos del productor de salsa de tomate, comiéndose alguno de sus tomates y durmiendo en el suelo de la habitación, encogido y tapado con una sábana con no demasiada cara de sufrimiento. Como es muy lógico, no hay ni un momento en que le diga a la MILF que es su hijo o le recrimine el haberlo abandonado. O eso, o que ella es tan lista que porque una noche él se abraza a sus caderas y le planta el oído en la barriga, enseguida adivina que es el hijo al que no ve desde hace treinta y cinco años, y claro, él ya no necesita decirle nada porque ella lo ha adivinado.

La peli habría ganado muchos puntos si estas dos hubieran
jugado a la tijerita.


    Tras varios meses, Daneel regresa a Sofia y llama a su churri. Ésta se pone muy contenta y le confiesa que tiene un bombo. Daneel se queda flipado y SE EMOCIONA MUCHO, le dice que tiene MUCHAS GANAS DE VOLVER CON ELLA y que TENER UN HIJO ES LO MEJOR QUE LE PUEDE PASAR. También comenta que al día siguiente cogerá un avión para regresar a Paris. The End. O al menos eso es lo que debería ser. Hasta el momento llevábamos casi dos horas de puro aburrimiento. No es que no me gusten los dramas introspectivos y lentos. De hecho, yo disfruto igual con “En tierra peligrosa”, “Historia de Ricky” y “Solaris” (tanto el original como el remake), pero lo visto hasta el momento era una cosa pretenciosa y aburrida disfrazada de cine de autor intimista. Un enorme mojón, vaya, que sin embargo, por no estar ni mal rodado ni mal interpretado, es posible que gustase a los gafapastas amantes del cine iraní subtitulado y de la discografía de Björk. Pero todo esto sería así si la película acabara en ese momento. ¡No hija no! Es a partir de aquí cuando vemos los frutos de la ingesta de drogas mientras se escribe un guión.

    Habíamos dejado a un Daneel EMOCIONADÍSIMO ante la noticia de que será padre y el pronto polvo con su amada. Bien, sin dejar de hablar pasa ante la puerta de un hotel en el que se anuncian los castings para el próximo GRAN HERMANO búlgaro. Que sí, que no me lo invento. Daneel mantiene la cara de sorpresa y la boca abierta igual que cuando hablaba con su mujer mientras entra al hotel directo a la zona del casting. A todo esto, el móvil no lo ha apagado y Sophie se desgañita gritando su nombre sin recibir respuesta. En la cola, ve una bolsa sobre una silla. La misma bolsa que llevaba el deficiente del comienzo. Supongo que debe robarle la ropa en el lavabo, porque entra a la sala con el gorro, las gafas, el pantalón de chándal que le va tres tallas más grande y HACIÉNDOSE EL RETRASADO. Sigamos, que el bizarrismo no ha hecho más que empezar. Daneel es seleccionado para participar en el Gran Hermano. Sigue haciéndose pasar por subnormal y además repelente y que no deja de incordiar al resto de habitantes de la casa. Sin embargo, y pese al agobio de sus compañeros, gusta a la audiencia y permanece en el concurso semana tras semana. Sophie y su ya enorme bombo viajan a Sofia para buscarle y una vez en su hotel, flipa al ver a Daneel en la tele haciéndose pasar por mongolo.

    La tía buena se pone en contacto con la organización diciéndole que no es mongo, que está desaparecido desde hace meses y que necesita hablar con él. Los cabrones de los productores deciden que no se lo permiten ya que los concursantes no pueden tener noticias del exterior, pero si permanece hasta el final del concurso, ella ya habrá parido, por lo que la presionan diciéndole que la única manera de hablar con su chico es entrar a vivir en la casa y ya de paso parir en directo. Mientras se lo piensa, le permiten verlo a través de los falsos espejos (los pasillos esos donde se colocan las cámaras y el equipo técnico). Como si Daneel presintiera algo, va justo al espejo donde está su churri, sonríe, se quita el gorro y las gafas y se presenta con su personalidad real a sus compañeros. La audiencia se dispara entonces y se crea un debate respecto a si debería seguir en el concurso o echarlo ya que ahora es una persona totalmente diferente, pero el morbo de tener dentro a su mujer embarazada obliga a la organización a permitir que continúe en el concurso.

    El caso es que si Daneel era popular antes ahora lo es más. La pareja enamora a toda Bulgaria y Daneel se convierte en una especie de gurú. Mantiene largas conversaciones con sus compañeros sobre política, filosofía o religión, que aquellos siguen con sumo interés, al igual que toda la audiencia que lo venera; pero los productores han de salir al paso de los rumores que preocupan tanto a los concursantes como al país entero: dichos rumores aseguran que el nuevo Daneel es un ALIENÍGENA, ya que JAMÁS PARPADEA NI DUERME. La cuestión es que las cámaras y la emisión en directo no mienten y nadie es capaz de explicar esos extraños síntomas.

    La rumorología se dispara cuando un buen día DESAPARECE de la casa del Gran Hermano. La organización inicia una investigación con la policía (aunque de esto apenas se ve nada) ya que en efecto, ninguna cámara ha visto como salía de la casa. Simplemente se ha volatilizado… o teletransportado a un universo paralelo donde películas como esta son consideradas normales. La trama dentro de Gran Hermano finaliza con un monólogo ante la cámara de Sophie, tan incomprensible como lo del comienzo de la película con Jodorowsky, pero que da a entender que ella se queda en la casa hasta dar a luz, aunque sabemos que lo hace porque el alojamiento, manutención, seguridad social, parto y recuperación le van a salir gratis por la patilla.

    ¿Aún estáis ahí? Tranquilos, resistid que ahora llega el final. Hacemos un salto al futuro y vemos que Sophie dio a luz un hermoso niño unos dos años atrás. Y para que el peque se divierta, lo lleva a ver la llegada de una etapa del Tour de Francia, o Giro de Italia, o el campeonato ciclista que sea. Se coloca en la valla con el nene rubito en brazos y a lo lejos, entre el pelotón, ve a Daneel. Sophie coge la manita del peque y ambos saludan al padre, que pasa ante ellos y los mira sonriente y con cara de felicidad extrema.

    Ahora sí: The End. WTF???????????????????????????? Ale, ya podéis cortaros las venas.

Como soy un director de culto, en la segunda parte los 
convertiré en tertulianos de Tele 5.


    Veamos, teníamos un drama plasta y tedioso o un drama intimista y emotivo según se mire, ambas opiniones podrían ser aceptables. Desde el momento en que el protagonista entra en la casa del Gran Hermano toda credibilidad argumental se va al carajo y nos metemos de lleno en los terrenos del bizarrismo y la caspa. Porque sino, ¿qué cojones querían expresar los guionistas y el director? ¿Lo mucho que puede cambiar una persona o aquello de que “la vida da muchas vueltas”? Y sino es eso, de verdad, que alguien me lo explique. Yo creía que desde “Inland empire” de David Lynch no me iba a encontrar con una película de argumento inexplicable. Bueno, vale, ésta se puede explicar ya que yo lo he hecho, pero la parte final no se puede entender. La trama de la madre que abandona a su hijo ni se desarrolla ni se soluciona. El cambio de comportamiento que le hace entrar en el Gran Hermano no se explica, ni mucho menos su presunta condición extraterrestre ni su misteriosa desaparición. Sophie no ve demasiado raro todo lo que hace su pareja. Y lo de convertirse en ciclista profesional ya es de risa.

    De verdad, no puede haber nada peor que un proyecto de una película independiente de autor en el que la coca haya dictado el camino a seguir. De todas maneras, lo más inquietante no es todo lo que os acabo de explicar, que ya tiene tela. No. Lo inquietante es lo de los tiempos. La parte del drama isleño dio la sensación de durar más de hora y tres cuartos; la parte casposa, aunque se pasa rápido y divierte, mínimo duró entre media hora y tres cuartos; con lo cual estamos hablando de una duración total de entre dos horas y cuarto a dos horas y media. Cuan sería la sorpresa de mi churri y mías, cuando a la salida miramos el reloj y vimos que apenas marcaba hora y tres cuartos (hora y cuarenta y ocho minutos de duración según la web de la productora). Ya sé que las pelis lentas dan sensación de mucha más duración, pero esto en verdad fue muy raro. Creo que Daneel el alienígena retrasó el tiempo, para que al menos, aunque ya habíamos sufrido ese suplicio, disfrutáramos de una hora más de vida.

    En fin, no sé que más explicar. Por más vueltas que se le quiera dar, “The island” es una gran tomadura de pelo y que logra que la otra “The island” -la de Michael Bay- sea casi como “Ciudadano Kane” (estooo… haciendo off-topic, decir que en verdad esa es la mejor película de Bay). Sin embargo, tal cúmulo de tonterías sin sentido hace que no puedas evitar que la mueca de asombro se convierta en una sonrisa y de ahí acabes riéndote a mandíbula batiente. “Starcrash: choque de galaxias” o “S.O.S. Invasión” se disfrutan y divierten mucho más, pero lo cierto es que no sorprenden tanto como esta inmundicia. Ahora os toca decidir si verla o no. Yo os he avisado. 

    De todas formas, para calmar futuros cabreos, os dejamos con lo que realmente queríais ver desde que empezásteis a leer este análisis: lo que de verdad importa (si picáis encima aún lo veréis más grande, jurl jurl jurl)…




¿Alguien me puede explicar el significado de la palabra bukkake?
¡Es que he oído que es algo divertido!