MOSCOW ZERO

NOTA DEL EDITOR: En esta ocasión os traemos un artículo bastante largo, pero me he negado a cortarlo, porque yo, al igual que Federico Losantos, George Bush Jr, Ángel Acebes y otros adalides de la libertad, CREO EN LOS VALORES ETERNOS. Y además es el debut de Albert Sanz en esta casa. 
Ya está. Que lo disfruten. Porque él lo vale.




  • Título original: “Moscow Zero”.
  • Título en español: "Moscow Zero".
  • Director: Luna.
  • Guión: Adela Ibáñez.
  • Cast: Vincent Gallo, Oksana Akinshina, Val Kilmer, Rade Serbedzija, Sage Stallone, Joaquim de Almeida, Alex O'Dogherty, etc.
  • Año: 2.006.
  • Especialista de BlogCaspa que se ha atrevido a analizar este ñordo: Albert Sanz.









    Hola amigos. Me estreno en este maravilloso blog que espero si sois amantes de la caspa cinematográfica os sirva para descubrir nuevas infrajoyas o en su defecto, daros cuenta de que no estáis solos cuando disfrutáis de lo que otros piensan que son aberraciones. Y si no sois amantes de este género, pero os pica la curiosidad, contribuir a que vuestro espíritu se corrompa y se pudra cual zombi purulento georgearomeriano. 

    Ahora dejadme por un momento que os hable de mí. Soy experto en música y cine de cualquier género (esto es demostrable, y ciertamente, no tengo abuela). Admito que el cine, como arte que es, posiblemente sea el más completo de todos, puesto que aúna en sí mismo interpretación, música, literatura y técnica. Pero así como en cuanto a música soy exigente hasta la obsesión, en el cine debería pasarme lo mismo, y sin embargo también encuentro que hay un gran componente lúdico y de entretenimiento que me lleva a deglutir de todo, y a disfrutar con mucho: desde la trilogía de "El Padrino" a la ópera prima de Steven Seagal "Por encima de la ley". Y además siempre consigo sacar algo positivo de todas, hasta de "Los 4 Fantásticos" (aunque en este caso sea una ardua tarea). 
Pero eso sí, aunque exista la libertad de pensamiento y la opción de discrepar, me enfrentaré a quien sea para defender a capa y espada las dos magistrales interpretaciones de Van Damme en "Replicant".

    Con esto vengo a decir que si afirmo que una peli es una mierda es que es mala con ganas y no hay discusión en ello. Pero claro, para los amantes de la caspa conceptos como mierda, malo, horrible, insoportable, malas interpretaciones, guión penoso, etc... nos parecen buenos y positivos. Y cuanto más cantidad tenga una película casposa de esos conceptos mucho mejor. 

    Lo malo es si una película en cuestión goza de todos esos conceptos en grado superlativo pero no es casposa. Ay amigos, es entonces cuando nos encontramos con un mierdolo del quince y esos conceptos pasan a tener el mismo sentido que para el resto de la humanidad.
Y en esta mi primera intervención en BlogCaspa, voy a hablaros de una aberración fílmica con aires de cine de autor, y que sino fuera porque su directora es española, ningún distribuidor con dos dedos de frente se hubiera atrevido a apoyar (retiro lo de los dos dedos de frente, ya que estoy convencido de que la película de las Bratz se va a estrenar en un mogollón de salas y encima va a tener éxito).

    La cosa en cuestión se llama "Moscow Zero". Descubrí esta ¿película? hace un mes buscando realmente información de una precuela de una precuela de la historia de un célebre pshycho killer con afición a los higadillos humanos. Por azares del destino acabé yendo de link en link atraído por esta singular historia, sus componentes misteriosos, su internacional casting y lo que llegaba a rajar la gente que la había visto. Como es habitual, me suele pasar que cuando más critica la gente a una película más ganas tengo de verla (algún día os contaré las anécdotas del visionado de "El proyecto de la bruja de Blair"), así que, ni corto ni perezoso me dirigí el día del estreno al ÚNICO cine que programaba la película en toda Barcelona, lo cual no hacia más que confirmarme que más me iba a gustar. Cuan equivocado estaba....

    "Moscow Zero" está dirigida por Luna a.k.a. Maria Lidón, directora española con tan sólo tres trabajos a sus espaldas: la amada-odiada-y semidesconocida epopeya espacial "Stranded" —"Naufragos"—, la extraña "Yo puta" y este engendro. No sé cómo lo consigue, pero Luna se las apaña siempre para disponer de unos presupuestos, unos medios técnicos y un casting internacional a años luz del resto de cine patrio, y sin embargo no recauda un carajo. Y es más, se dice que hace dos años se pateó todos los festivales de cine europeos buscando financiación para esta cosa sin tener ni una hoja de guión escrita ni una sinopsis muy clara, y lo consiguió. ¡Ole sus ovarios!

Luna, feliz en el festival de cine fantástico de Sitges de 2.006,
a punto de presentar su película sin ser consciente del derrame
cerebral colectivo que estaba a punto de provocar.


    Vamos al grano. Hablemos del argumento de este despropósito.

    Basándose en leyendas reales rusas que afirman que la entrada al infierno se ubica físicamente en el subsuelo de Moscú cerca de un río, el profesor-investigador-inconsciente-lo que sea Sergey se adentra en ese inframundo de oscuridad. Por supuesto que desaparece. Owen, un amigo suyo cura gafapasta y con cara de chapero drogadicto, llega desde los iuesei a investigar lo sucedido. Para ello le ayudará el cuarteto formado por Varricks, ex ayudante de Sergey que le abandonó al ver que lo que en principio era leyenda le comenzaba a obsesionar, dos tipos duros conocedores de los bajos fondos —Yuri y Pavel— y Lyuba, ex rollete de Andrey, poderoso capo mafioso y líder de una peligrosa secta religiosa que opera en el subsuelo de la ciudad, y que está más cerca del infierno que del mundo de los vivos, y al cual deben pedir permiso para cruzar su territorio que es el más cercano a esa supuesta entrada real al infierno.

    Una vez en el inframundo moscovita asistiremos al deambular de unos niños y una monja que los cuida, atemorizados ante los fantasmas del exterior y que viven (creemos) en la indigencia. Poco a poco comprobaremos como Sergey no ha muerto y al encontrarse con el grupo de su amigo santo, intentarán encontrar la salida, ya que además de ver y oír sombras y ruidos por todas partes algo los está aniquilando. 

    Por su parte, el grupo de los niños y sobretodo, una de ellos, andan acojonados ante la presencia de los demonios corriendo de aquí para allá. Y por supuesto tenemos las deformadas imágenes de los protagonistas vistas desde los ojos de los acechantes demonios. 

    En un momento dado encuentran una capilla subterránea y un viejo y polvoriento diario en que se explica la historia de cómo los niños y una joven monja se encerraron en las catacumbas de una vieja iglesia para guarecerse de la invasión nazi a la espera de que llegara "la enviada" que los rescataría. No llegó nadie y murieron, sin saberlo claro está, y han permanecido desde entonces en la penumbra, huyendo de cualquiera que se atreviera a bajar e incluso a veces pelándoselo con sus poderes de ultratumba. 
Sin embargo, al llegar Lyuba, la chati de la peli, lo niños la toman como su salvadora y la secuestran para llevarla ante la monja que dirá si es la auténtica enviada. La monja dice que va a ser que no y que la maten. Pero la niña, que como no sabe que está muerta (¡y en diez minutos ya le ha cogido cariño!) la pone a salvo del resto de niños psicópatas en una estancia donde la acaban liberando los humanos.

    Finalmente, perseguidos por las sombras de los niños, consiguen encontrar la única salida posible y que da al recibidor de una iglesia donde unas monjas están barriendo. Y en un inquietante plano final, la niña zombie mira a la iglesia desde su exterior llevando puesta la chupa de cuero de la chati...



    ¿A que de momento mola? Y el trailer del principio es de lo más atrayente. Pues hablemos de los dos elementos que han llevado a Luna a rodar un producto tan horrendo.


1.- EL CASTING.

Owen, el héroe: Vincent Gallo, actor curtido en el cine independiente que dota a su personaje de la seriedad requerida... vamos, digo lo de seriedad porque es más inexpresivo que Steven Seagal. Y ciertamente no nos creemos lo de que su personaje sea un hombre de Dios.


Sergei, el pertinaz investigador: Rade Serbedzija. Genial su porte y la actitud de su personaje, porque a alguien que investiga algo así SOLO no se le ocurriría ir todo el rato hablando en voz alta por las catacumbas de sus descubrimientos como si estuviera en un bar con sus colegas borracho del todo, y además mostrando una increíble falta de respeto por los descubrimientos que hace. ¡Si es que se merece que todos los seres del averno vayan contra él por cansino.



Lyuba, la chica: Tras un montón de telefilms alemanes el salto a Hollywood de la ídem Oksana Akinshina se produjo con "El mito de Bourne". Con "Moscow Zero" se le ha acabado el trabajo en la meca del cine. Probablemente, a partir de ahora la veremos en "Rex".


Varricks, el precavido: ¡¡¡Sage Stallone!!! ¡¡¡Adoremos al hijo de Dios!!! El hijo del gran Sylvester era uno de los principales alicientes para ver este engendro. Todos recordaremos su interpretación patética y sobreactuada a la par que maravillosa en Rocky V haciendo de hijo de Rocky Balboa, sólo a la altura (o bajura) de la de Naim Thomas en "Aquí llega Condemor, el pecador de la pradera". Pues bien, contra todo pronóstico, su personaje es el único con un comportamiento coherente desde el principio (está acojonado desde el primer momento) y su interpretación correcta, lo cual es aseguro que es mucho dentro de éste sinsentido.



Yuri, el matón: Del gran Joaquin de Almeida nunca olvidaré su portentosa interpretación de capo de la mafia sudamericana en "Peligro inminente", la reinterpretación de ese personaje en "24 3ª Temporada" y su caracterización del genio del porno Pierre Woodman en "Yo puta". Pero aquí está como Val Kilmer, en plan de "pasemos por caja ya que me quiero ir a casa". Lo malo es que a diferencia de Val Kilmer, su personaje dura vivo hasta el final. Y lo verdaderamente peor, es que Luna lo considera junto a Vincent Gallo su actor fetiche.



Andrey, el siniestro líder religioso: Viendo la carátula de la ¿película? nos encontramos a un Val Kilmer con la cara pintarrajeda a lo Jim Carrey en "El Número 23", llena de extraños símbolos. El caso es que lo de líder religioso cercano al infierno... será más bien cercano al McDonalds, puesto que luce con orgullo la duplicación en tamaño de su cabeza y papada como ya empezamos a ver en "Déjà Vu". Parece más bien un camello de poca monta que vive en el subsuelo rodeado de unos tipos raros que no paran de rezar pero que en ningún momento se dice o se deduce que sean sus secuaces (¡nos han engañado en la sinopsis!). Para colmo, aparece como mucho dos minutos en toda la ¿película?, por supuesto sin la cara pintada y con expresión de decir "espero que en USA nadie vea esto". No hace mal su papel, ¡sencillamente porque no tiene un papel que interpretar!


Pavel, el otro matón: Impresionante. Sin palabras. ¿A que mente privilegiada se le ocurrió contratar a uno de los actores de "Cámara Café"? Alex O’Dogherty, el actor que hace de chófer fascistoide y megaduro en la oficina más delirante de T5 aparece con su cara de póker por aquí. Afortunadamente es el primero que muere.




2.- EL DESARROLLO

    Lo que a priori podía ser excelente, o sea, localizaciones reales de túneles y catacumbas en Moscú y San Petersburgo junto a una ambientación tétrica y oscura acaba siendo un soberano coñazo. 
Al igual que en "Cube" en que tan sólo había un decorado, aquí prácticamente solo hay un túnel y dos o tres salas en casi toda la ¿película? La iluminación es o bien en tonos gisáceos azulados muy oscuros cuando se ven los niños, para simular la falta de luz, o bien tonos marrones cuando estan los investigadores, y con una iluminación de las estancias excelentes, y no es precisamente iluminación que provenga de sus linternas.

    Pesadita es también la visión deformada de los protagonistas a través de los ojos de los demonios, siempre acompañada de un zumbido y de una extraña respiración, efecto visto en miles de películas de terror. Lástima que dicho efecto aparezca como treinta veces a lo largo del metraje. 

    Y lo peor es la escena repetida ¡HASTA CINCO VECES! de la niña de los huevos corriendo hasta el final de un pasaje y colándose por un agujero para ir a hablar con la monja. No sé a vosotros, amigos, pero a mí el detalle de repetir una escena en una película siempre me ha parecido un recurso muy pobre, y aquí vemos la escena ¡HASTA CINCO VECES!.

    Todo el desarrollo es cansino y repetitivo: los investigadores caminando con cuidado por los pasajes, la niña que habla con la monja, los investigadores consultando los planos, los niños corriendo y rallando un muro con un palito, las imagenes borrosas y distorsionadas del mal observando a los protagonistas...Y esto una y otra vez. Un coñazo de bucle temporal de hora y media.

    No hay nada que te haga mantener el interés y mucho menos que te provoque miedo o inquietud. Los personajes son planos y para colmo cualquiera que haya visto "Los Otros" sabe al momento que los niños están muertos y realmente ellos son los demonios.

    El intento de dotar de cierta normalidad a éstos, (ya que al fin y al cabo no saben que están muertos) no ayuda a darle un aire más siniestro, precisamente por eso, porque los vemos normales. Si al menos tuvieran los ojos en blanco y trozos de carne infectada con pus al estilo de los zombies clásicos aun hubiéramos podido reírnos un rato, pero no, los niños son normales. Y ya se sabe que TODOS los niños normales en el cine son un soberano coñazo (a no ser que tengan los ojos en blanco y trozos de carne infectada con pus).

    Los diálogos no ayudan mucho a mantener el interés, ya que los protagonistas no paran de intentarnos convencer de que estamos en la antesala del infierno, haciendo continua alusión a pasajes de la Biblia y tal, como una especie de Indiana Jones en versión satánica. Aunque uno de ello es bastante delirante ya que mencionan algo así como "el agua es vida y pureza, y los demonios no pueden atravesar el río. Pero debido a las obras del metro realizadas durante años, el curso natural del río ha cambiado y ahora los demonios están a punto de encontrar una salida...". Eso conduce a una cagada de guión clamorosa: Andrey piensa cerrar con dinamita la salida para que los demonios no salgan y avisa al grupo de que no tienen mucho tiempo ya que quedarán atrapados de por vida. Cuando éstos la encuentran ya tapada por rocas van a hablar de nuevo con Andrey y éste les comenta que él no ha sido, que ya estaba tapada —en un flashback vemos a los niños poniendo piedras. (pobrecillos, se aburrian)— y deciden volver a buscar a otra salida. Claro, y uno se pregunta, ¿que importancia tiene lo de la salida tapiada y que puedan quedarse encerrados si luego pueden salir por donde les salga de los mismísimos? ¿Y porqué tras hablar con Andrey vuelven a la zona de las catacumbas ? ¡Si que les gusta el riesgo! Señor, lo que hay que ver... 

    Vamos, que gracias a todo lo explicado, los noventa minutos de ¿película? podrían perfectamente haberse condensado en quince.

Val Kilmer a punto de explicar a su parroquia los beneficios
de la dieta MacDonalds.


    Concluyendo, Luna ha afirmado en alguna entrevista que en "Moscow Zero" ha rodado lo que realmente quería rodar. Pues hija, te has lucido. Has conseguido realizar el bodrio más cansino, repetitivo y aburrido de todos los tiempos. Y la "inmersión en la oscuridad del alma humana" (como dirá algún crítico intelectualoide) no consigue más que hacernos dormir. Es lo que tiene la oscuridad, que te duerme.

    Y encima va y nos venden la moto mostrándonos una carátula con Val Kilmer como actor principal y no le vemos casi nada. Queremos denunciar este hecho, ya que desde "Top Secret", el amigo Val es un actor fetiche de BlogCaspa.

Esto sí que es un hombre.



Descubrid a Albert Sanz en la maravillosa web ponno www.milkywaychannel.com en el apartado "Usa Conexxxion" y sí, el tío guapo y arrollador que a veces aparece en "Todos aaah 100" de la Sexta en las entrevistas. En serio.

De nada, Albert.

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